La comida

 

La comida es uno de los pocos aspectos de la vida en el que antiguo significa mejor. A veces
parece que las variedades antiguas sean mejores que las nuevas, cuando la realidad es que, en la
mayoría de los casos, si en su momento se sustituyeron fue porque llegó una variedad mejor. Esta
reivindicación de «lo de toda la vida» llega a veces a ser cómica. En el año 1944, se prohibió en
España comercializar y consumir harina de almorta, también conocida como harina de guijas. La
almorta es una legumbre que tiene la particularidad de aguantar condiciones desfavorables y cuyo
cultivo es muy barato; por eso se hizo muy popular, sobre todo en los períodos de escasez. En uno de
sus grabados de la serie «Los Desastres de la Guerra» llamado Gracias a la Almorta, Francisco de
Goya inmortaliza el consumo de esta harina en el Madrid de la guerra de la Independencia. No
obstante, esta planta tiene el problema de que acumula alcaloides que son potentes neurotóxicos. Su
consumo continuado produce una enfermedad conocida como latirismo, que proviene del nombre
científico de la planta (Lathyrus sativus). El latirismo se caracteriza por producir una parálisis que
llega a ser mortal. Por eso actualmente la prohibición sigue en vigor y el consumo de almorta solo
está autorizado para animales. Pero aquí topamos con el peso de la tradición alimentaria. La harina de
almorta forma parte de algunos platos tradicionales como las gachas, propios de Andalucía y
Castilla-La Mancha. Esto ha motivado que la harina de almorta se siga vendiendo en los
supermercados a pesar de la prohibición, etiquetada como «pienso para animales» (en letra pequeña).
Curiosamente, no la tienen en la sección de mascotas, sino en la de harinas. Estas cosas siempre me
han hecho gracia. Estoy seguro de que mucha gente que en el supermercado busca etiquetas como
«natural», «sin conservantes ni colorantes» o «no contiene química», no pondrá ningún reparo en
comprar harina de almorta etiquetada como «comida para animales» y preparar platos tradicionales
de su tierra, aunque su consumo continuado toda la vida ha sido tóxico y por eso se prohibió. Lo
antiguo no siempre es mejor, algunas veces es sinónimo de cutre, o como en este caso, de tóxico.
Parecen olvidar que si en algún momento se ha consumido almorta no era por gusto, sino porque no
había otra cosa.
Volviendo a las plantas naturales, que no son tales. La mayoría de especies de plantas
domesticadas surgen de cinco zonas radiativas que están situadas entre los trópicos, aunque no hace
falta remontarse a los mayas ni a las primeras civilizaciones para ver de dónde salen las especies que
vemos en el súper. La mayoría de las especies que conocemos tienen una historia muy reciente.
Durante buena parte de la historia de la agricultura, la forma de crear nuevas variedades ha sido por
selección y por cruce. Si un organismo presenta una diferencia que no está presente en ninguno de
sus progenitores es porque algo ha cambiado en su genoma. Este proceso se da espontáneamente
aunque de forma muy lenta. Y necesitamos mucha paciencia y mucho tiempo para seleccionar los
mutantes, hacer los cruces e ir mejorando las plantas. No obstante, a partir de los años cincuenta del
siglo XX las técnicas de mejora genética evolucionaron de forma exponencial. En la naturaleza, las
mutaciones ocurren de forma muy lenta, pero nada nos impide darle un empujoncito al tema. Si las
mutaciones se provocan por cambios en el ADN, podemos dañar artificialmente ese ADN y eso hará
que aumente el ritmo al que se producen las mutaciones. Obviamente, muchas serán perjudiciales
para la planta o el animal, pero otras pueden ser interesantes, y esas serán las que seleccionaremos.
Para dañar el ADN se pueden utilizar productos químicos como la colchicina o el metanosulfonato de
etilo, radioactividad o incluso poner las semillas de lo que queramos mutagenizar en un satélite
artificial y dejar que la radiación cósmica se encargue del asunto. ¿Exagerado? Pues la mayoría de
especies de frutas, verduras y cereales que se pueden encontrar ahora en los supermercados tienen
este origen. Por eso cada vez es más rápido el recambio de variedades.
Las gallinas ponedoras han pasado de poner menos de cien huevos al año a más de trescientos
durante el siglo XX. El trigo moderno que se utiliza para hacer pasta es fruto de la hibridación de una
especie desconocida con otra, que dio lugar al trigo de Emmer, un antepasado del trigo actual. Luego
este trigo se volvió a hibridar para hacer una variedad nueva que dio lugar al Triticum aestivum, que
es el que utilizamos para hacer pan. La variedad más popular de fresón actual es el fresón de
Douglas. Se llama así por el jefe del Departamento de Pomología (ciencia de la fruta) de la
Universidad de Davis. Proviene de una hibridación que se hizo en el siglo XVIII entre dos variedades
silvestres de fresa, una originaria del norte de Chile y otra de Virginia, que en la naturaleza nunca
hubieran hibridado. Y la fresa actual se consiguió por mutagénesis y salió al mercado en 1979. El
kiwi se cultiva en España desde el año 1986.

¿Y DICES QUE TÚ COMES NATURAL? ESO SE LO DIRÁS A TODOS

¿Y DICES QUE TÚ COMES NATURAL? ESO SE LO DIRÁS A TODOS, PILLÍN…
Por lo tanto, ya sabemos que decir que algo es natural se refiere al origen, no a las propiedades ni a
la calidad. Pero ¿existe la comida natural? Si vamos a un supermercado está claro que sí. Es difícil
encontrar un producto que no lleve el término «natural» en su etiqueta. El término natural no está
reconocido en ninguna legislación alimentaria, es de libre disposición. Bueno, no es del todo cierto;
se supone que el término natural es una declaración (algo que no es obligatorio etiquetar) y que se
menciona en el reglamento europeo 1924/2006 y en el 1334/2008 sobre aditivos, pero en este último
caso haciendo referencia a los aromatizantes. El problema es que los términos en que se define son
tan ambiguos y laxos que yo mañana puedo comprar harina de trigo, añadirle levadura, sacarosa y
etiquetarlo como «natural», y nadie me diría nada. Incluso podría hacer pan de molde y decirte que es
natural, porque la regulación virtualmente te lo permite todo. Esto, en apariencia tan inocente,
presenta un problema serio. Si anuncias algo como natural parece que sea mejor, cuando no lo es. La
publicidad da a entender que si comes ese pan de molde estás beneficiando a tu salud o siguiendo una
dieta equilibrada, cuando en realidad es un alimento con muchas calorías y azúcares añadidos del que
no deberíamos abusar, por muy natural que te digan que es.
Pese a que la ciencia diga que el hecho de que algo sea natural no es relevante, alguien puede
pensar que es mejor la comida natural que la artificial, aunque no sepa explicar exactamente el
porqué. Solo falta un pequeño detalle: ¿existe la comida natural? ¿Qué entraría dentro de esa
definición? ¿Unas croquetas embolsadas de la marca blanca del súper serían artificiales y un tomate
sería natural? No es tan fácil trazar la línea de separación entre lo natural y lo artificial. Realmente
nada de lo que comemos es natural, porque la naturaleza no nos da de comer. Si estuviéramos en la
selva, en la sabana o en la tundra tendríamos problemas para mantener una alimentación equilibrada.
De hecho, la mayoría de sociedades que viven «en la naturaleza» presentan graves deficiencias de
nutrición, que en parte explican que su esperanza de vida sea tan baja. Piensa en lo que comiste ayer,
en el último mes, en el último año. ¿Has comido algo silvestre? ¿Algo que no proceda de una granja
o de un campo sembrado? Muy poco, ¿verdad? Nos puede parecer que un pollo campero o una patata
recién recogida del huerto son naturales, pero realmente son especies artificiales que hemos criado o
sembrado y cultivado, por lo que sin la intervención humana no existirían, como prácticamente todo
lo que nos da de comer. Todo lo que comemos, animal o vegetal, lo hemos creado nosotros.
ESPECIES NO TAN NATURALES
Todas las especies que nos dan de comer han sido seleccionadas, criadas y domesticadas.
Originalmente eran especies silvestres, hasta que en un momento dado algún pueblo primitivo vio
alguna característica particular en ellos y decidió recoger las semillas y seleccionar las más
interesantes para la siguiente generación. Por ejemplo, el maíz actual fue domesticado por los
antiguos mayas en un período de aproximadamente doscientos años a partir de una planta silvestre
que se llama teosinte. Otra estrategia era cruzar diferentes variedades o incluso diferentes especies.
Pongamos por caso: tienes una variedad que da tomates sabrosos, pero sensible a una plaga, y otra
resistente, pero con tomates de muy baja calidad. La estrategia sería realizar un cruce para tratar de
conseguir una variedad nueva que diera tomates de buena calidad y resistentes a plagas. Y así se ha
hecho desde el Neolítico para conseguir cereales con granos más grandes, animales que acumulen
más grasa o fruta con mejor sabor.3
El efecto secundario de este continuo desarrollo de nuevas variedades es que estas iban
sustituyendo a las viejas. ¿A alguien le suenan cultivos como la altamisa, el cenizo, el cien nudos o la
magarza? ¿No? Pues son variedades que en su momento sembraron los indios norteamericanos, pero
que cuando llegaron los europeos prácticamente estaban extinguidas y se habían sustituido por el
maíz y las judías provenientes de México, donde los sembraban los aztecas y que se extendieron por
Norteamérica de tribu en tribu. La altamisa no es precisamente la mejor forma de alimentarse, por
muy natural que sea. Está emparentada con plantas venenosas como la ambrosía y es tremendamente
alérgena, tanto al ser inhalado el polen como por contacto; además, ni su olor ni su sabor son
particularmente agradables. Pero como no tenían otra cosa, eso era lo que cultivaban. Obviamente,
cuando un indio tenía que escoger entre sembrar altamisa o maíz y judías, lo tenía clarísimo.4 Por lo
tanto, la sustitución de unos cultivos por otros mejores es una constante desde el inicio de la
agricultura.

Consejos y estrategias de fitness de expertos cada levantador debe saber – 2

Crecer músculo, ahorrar tiempo

Mantenga su peso entrenamientos menos de una hora. Después de 60 minutos, su cuerpo comienza a producir más de la hormona del estrés cortisol, que puede tener un bloqueo de la testosterona, el efecto de perder músculo.

Ejercicio en Orden

Use mancuernas, pesas y máquinas, en ese orden. “Los músculos estabilizadores más pequeños que usas con pesas fatiga ante tus grupos musculares más grandes”, dice Charles Staley, entrenador de fuerza en Las Vegas. Así progresa a las máquinas, que requieren menos ayuda de sus músculos más pequeños, como usted se cansa.

Fortalezca su núcleo

No tenga miedo de situps. Hemos cambiado nuestra melodía en éstos, y aquí está porqué: Situps aumenta su gama de movimiento, que hace que sus abdominales trabajan más difícilmente y más de largo. (Hacer abdominales en una pelota suiza o con una toalla enrollada debajo de la parte inferior de la espalda tiene un efecto similar.) Sólo evite situps con los pies anclados, que pueden dañar la parte inferior de la espalda.

Prueba el banco

Presione su dedo pulgar en el banco antes de levantar. “Si usted puede sentir la madera, encuentre otro banco”, dice Ken Kinakin, quiropráctico en Canadá y fundador de la Sociedad de Especialistas en Lesiones de Peso. Los bancos duros pueden causar el síndrome T4, una desalineación de la columna torácica que afecta la función nerviosa del brazo, debilitándola.

Nadar más rápido

Para construir la velocidad en la natación, desarrollar su flexibilidad tobillo. Los pies flexibles actuarán como aletas y lo impulsarán más rápido a través del agua. Para aumentar su flipper flex, haga esto: Siéntese en el piso con sus zapatos apagados. Extienda sus piernas delante de usted, los talones en el piso. Apunte los dedos de los pies hacia fuera lo más lejos posible, y luego flexionarlos hacia sus espinillas en la medida de lo posible. Repetir durante 1 minuto.

Compre los zapatos que caben

Tienda de zapatos de entrenamiento tarde en el día. Ahí es cuando tus pies son los más grandes. Asegúrese de que hay una media pulgada de espacio delante de su dedo más largo, y que usted puede mover fácilmente los dedos de los pies. Luego deslícese los zapatos y compárelos con sus pies descalzos. Si cada zapato no es obviamente más ancho y más largo que su pie, vaya medio un tamaño más grande.

Consejos y estrategias de fitness de expertos cada levantador debe saber

Si usted está tratando de perder peso, construir músculo, o simplemente comer un poco mejor, aquí está el mejor consejo que podemos pensar en el tipo de fitness enfocado.

¿Está usted cansado de poner en el esfuerzo en el gimnasio y no ver los resultados?

Usted no está solo, muchas personas muestran el impulso, la determinación y el esfuerzo constante, pero no alcanzan sus metas. Si esto suena familiar, el siguiente paso lógico es generalmente para encontrar un entrenador personal educado con experiencia probada.

Pero si usted no está listo para dar ese paso – o si prefiere ir solo – entonces usted puede hacer eso, también.

Para ayudarte, hablamos con algunos de los mejores entrenadores personales de la nación. Echa un vistazo a sus 25 consejos perspicaces y estrategias diseñadas específicamente para ayudarle a construir la fuerza, ganar masa muscular, perder grasa, mejorar su resistencia y mantener hábitos alimenticios saludables.

Construir mejor Abs

No trabaje sus músculos abdominales todos los días. “Fisiológicamente, sus abdominales son como cualquier otro músculo en su cuerpo”, dice David Pearson, Ph.D., C.S.C.S., un científico de la Ball State University. Entrenarlos sólo 2 o 3 días a la semana.

Protege tu cuello

Ponga su lengua en el techo de su boca cuando usted crunches. “Le ayudará a alinear la cabeza correctamente, lo que ayuda a reducir la tensión del cuello”, dice Michael Mejía, C.S.C.S., asesor de ejercicios para la salud masculina.

Estiramientos

Si tiene menos de 40 años, mantenga los estiramientos durante 30 segundos. Si tiene más de 40 años, sosténgalos durante 60 segundos. Al llegar a los 40 años, sus músculos se vuelven menos maleables, por lo que necesitan ser estirados más tiempo.

No deje caer la pelota

Para coger una mosca del estallido en el sol, utilice su guante para sombrear sus ojos. Es más grande que su mano libre y pone el cuero en la posición perfecta para enganchar la bola.